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Publicado por Fernanda Borcosque :: 14-09-2017 ::

CRÓNICAS DE LA REFORMA UNIVERSITARIA

La segunda contrarreforma

La Reforma cobrará un nuevo impulso luego de que el movimiento estudiantil se organizara nuevamente.


En este texto de Elio Noé Salcedo, se narra que a seis años del Manifiesto Liminar, la huelga y las movilizaciones vigorizaron al movimiento estudiantil que inició un proceso para reconstituir democráticamente sus organizaciones.

En curso el segundo año de gestión de Marcelo T. de Alvear al frente del PEN, siendo ya su ministro de Instrucción Pública el Dr. Sagarna y en el pleno ejercicio de sus funciones el nuevo rector Romagosa, la negativa de las autoridades de la Facultad de Derecho a otorgar turnos de exámenes para julio y la impugnación por parte del Centro de Estudiantes de Derecho de la ordenanza de exámenes y de otra relacionada con la “enseñanza práctica”, fueron el detonante para la gran huelga estudiantil de 1924 en la cuna de la Reforma.
En realidad, por aquellos días, el problema de fondo para el movimiento estudiantil era la aprobación del Estatuto Universitario definitivo que permitiera dejar atrás las normas provisorias de Sagarna e incorporase al Estatuto la “Representación Estudiantil Directa”, no a través de profesores sino con los propios alumnos como Consejeros.
A pesar de la rápida y completa adhesión que tales banderas provocaron dentro del estudiantado de toda la Universidad, el Consejo Directivo de la Facultad de Derecho –encabezado por el Dr. Henoch Aguiar- se limitó a designar una Comisión, y el Consejo Superior sólo a una declaración de compromiso para salir del paso. Ninguna de las dos actitudes satisfizo a los universitarios movilizados. Esta vez (como en 1923 Medicina) fue la Facultad de Derecho en mayo de 1924 la que declaró la huelga por tiempo indeterminado.

Nueva efervescencia a seis años de la Reforma
En los meses siguientes, los estudiantes de Medicina se suman a la huelga; la crisis alcanza las filas profesorales con renuncias y resoluciones resistidas; el rector Romagosa y su vicerrector renuncian, no sin antes dejar encaminado un proyecto de derogación de las odiosas ordenanzas de Derecho; el Consejo Superior, ahora sin Romagosa, amenaza con cerrar las Facultades que en 10 días no normalicen su situación de inasistencia a clases, y promete expulsar a quienes dirijan o colaboren en los “actos de violencia” que están ocurriendo; algunos profesores le imputan al decano Henoch Aguiar ser el responsable de la situación que vive la Universidad; los estudiantes piden su renuncia.
Con los Centros prácticamente disueltos y la FUC siendo apenas un fantasma del pasado, a solo seis años del Manifiesto Liminar, la huelga y las movilizaciones tonificaron al movimiento estudiantil que inició un proceso de reorganización convocando a asambleas masivas para reconstituir democráticamente sus organizaciones.
El 28 de julio de 1924, la FUC elige sus nuevas autoridades. Una de las primeras medidas de la flamante mesa directiva consistió en ratificar la huelga general por tiempo indeterminado en toda la Universidad y fundar La Gaceta Universitaria. Simultáneamente, las organizaciones reformistas de todo el país hicieron llegar su apoyo solidario a los huelguistas de Córdoba.
A su tiempo, la renuncia del decano de Derecho Henoch Aguiar a sus tres cargos –de profesor, decano y consejero- (2/08/24), parecía encaminar la huelga hacia su victoria. A su vez, la ruidosa proclamación del Dr. S. Rovelli como candidato a Decano por parte del movimiento reformista preanunciaba la tan esperada promulgación del Estatuto definitivo. [...]

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Link: http://www.revista.unsj.edu.ar/?p=2662

Información publicada por Prensa Institucional de la UNSJ.