NOTICIAS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN

  • Información publicada por: Pablo Bustamante Biltes
  • Fecha 14/01/2026

Orgullo de la UNSJ

Es entrenadora de la U, jugadora de las Patitas y se consagró campeona del futsal sanjuanino

La polifuncional Eliana Molina, quien también es profesora de Educación Física, consiguió el título jugando para Palermo. La defensora de hockey sobre césped y una historia de pasión por el deporte que la llevó a ser también arquera de futsal.  





















Su meta es evitar goles en la valla de los equipos que
integra, en diferentes deportes y con dos camisetas distintas, pero que ama por
igual. Eliana Molina es defensora de las Patitas y también entrenadora de
hockey sobre césped femenino en la U, pero los lunes deja de lado el stick para
ponerse la indumentaria fucsia que la viste de arquera en su equipo de futsal.



En su versión futbolera, con los colores de Palermo,
acaba de consagrarse campeona sanjuanina. Un logro que trasciende más allá de
un trofeo o una medalla, porque es el corolario a un camino de esfuerzo y
dedicación al deporte. Un orgullo también para la Universidad Nacional de San
Juan.



“Se lo dedico a la familia, que son los que te apoyan,
los que te preguntan a dónde voy o si necesito algo. Va para ellos cada logro
que consigo deportivamente”, le confía a Xama TV.



Con su equipo venció en la final de la Primera A del Futsal
Femenino
a Colón Junior. Fue una goleada por 6 a 1, el domingo 11 de enero. “No
esperábamos hacer los goles tan temprano, llegó muy rápido el 3 a 0. Las chicas
de Colón no pudieron darlo vuelta y nosotras nos afianzamos más. Gracias a Dios
tuve la suerte de atajar bien, que para las chicas es un voto de confianza y entonces
atacaban tan libres que salía todo precioso”, describe la también profesora de
Educación Física.  



Para la arquera “se estiró demasiado” la definición
del campeonato. “Nos pusieron las semis cerca de Navidad y terminamos jugando la
final a mediados de enero. Pero lo importante es que somos campeonas y la
alegría sigue siendo la misma”, opina. Sin embargo, tilda de “correcta” a la
organización que hubo a lo largo de la temporada en el futsal local.



Molina repasa cómo fue su inesperado camino para pasar
de ser jugadora de campo en hockey a atajar también en futsal: “Fue de la nada,
porque en hockey mejoré muchísimo mis reflejos y no le tenía miedo a la pelota.
Entonces unas amigas me pateaban -al arco- y me decían que atajaba bien. Ahí
dije me ‘voy a meter de arquera’. Me gustó y quedé”.



Más allá de alguna broma, Eliana todavía no se ve como
arquera de hockey sobre césped. En las Patitas se desempeña como marcadora de
punta derecha o marcadora central y, según algunos especialistas, es una de las
mejores “tiradoras de flick de la provincia” (empujar con el stick la bocha
desde el suelo, logrando un pase largo en altura).    



Doble esfuerzo



En los márgenes que rodean a la alta competencia, los
grandes sacrificios para permanecer son escenas repetidas que terminan en el
-muchas veces injusto- sendero de la romantización. Entonces Eliana cuenta, con
una sonrisa que parece mezclar orgullo con algo de resignación, que en Palermo son
“especiales”, porque tienen “subidas y bajadas” en el rendimiento, pero que al
final logran redondear un juego compacto, pese a no entrenar.



“Nos juntamos a jugar y pareciera que entrenáramos
toda la vida juntas. Es como que nos entendemos de memoria. Lamentablemente no
tenemos club o cancha, tenemos que alquilar. Entonces eso nos frena muchísimo”,
relata sobre el escollo que tienen durante la semana, situación que en los partidos
deriva en ingenio frente a la necesidad.



En el amateurismo, en donde hay más para perder que
para ganar y en donde se convive diariamente con las frustraciones y el
cansancio físico y mental, los y las deportistas no cobran un sueldo. La
arquera cuenta que en el fútbol masculino hay más posibilidades de cobrar una
remuneración por competir. Algo similar vive en el hockey, en donde la
gratificación es puramente deportiva o emocional cuando alcanzan los objetivos
grupales
.



“Hago esto por amor al deporte, por amor a la camiseta
y por la pasión, más que nada. Terminan siendo hobbies, que los competimos”,
describe, a modo de respuesta a los “porqués” de muchos que miran desde afuera
el compromiso altruista en el deporte aficionado.



Para Las Cobras -como denominan a Palermo Futsal-, uno
de los premios por haber sido campeonas sanjuaninas es salir a competir a nivel
regional, costos que también correrán por cuenta de las deportistas. “Nosotras
jugamos un torneo más importante cuando salimos campeonas y generalmente viajamos
a San Luis. La plata sale de nuestro bolsillo. Juntamos los autos o vamos en
una combi. Estoy acostumbrada a pagar para viajar y jugar, de algún lado sale
la plata”, cuenta, ya sin reproches.



“Siempre puse de ejemplo a mis compañeras de hockey,
que estudiaban medicina o ingeniería y no faltaron nunca a entrenar. Viajábamos
todas a jugar y nunca hubo excusas. Creo que si hay organización todo se puede.
Yo juego al hockey, trabajo y hago futsal, pero todo es cuestión de organizarse”.
Palabra de campeona.


Zama