El astrónomo e investigador del OAFA/UNSJ, Fernando López, detalló cómo se originó el fenómeno, cuáles fueron sus efectos y por qué no se descartan nuevos episodios.
El avance de una tormenta geomagnética
severa, asociada a una llamarada solar de clase X1.9 y a una eyección de masa
coronal, encendió las alertas por su posible impacto en la Argentina. El
fenómeno forma parte de un episodio de actividad solar excepcional, considerado
el más intenso de los últimos 22 años, con antecedentes comparables a los
registrados en octubre de 2003.
Fernando López, doctor en Astronomía por
la Universidad Nacional de San Juan, investigador asistente de CONICET y
docente e investigador del OAFA/UNSJ, explicó que la tormenta se produjo
finalizando el 19 de enero y se extendió hasta el 21 del mismo mes.
López dijo que la fulguración, o llamarada
como se le llama en algunos países, ocurrió el día 18 de enero. Esa fulguración
estuvo acompañada de una eyección coronal de masa (CME, por sus siglas en
inglés) que se dirigió hacia el planeta Tierra. “Una CME es básicamente una
erupción de plasma y campo magnético. Esa CME llegó a la tierra el día 19 y
produjo una tormenta geomagnética de clase G4 (severa) de acuerdo a la
clasificación del NOAA”, indicó.
Los principales efectos visibles de la
tormenta fueron el aumento de las auroras boreales y australes que pudieron
observarse a latitudes medias.
El investigador también aclaró que en
estas situaciones pueden producirse cortes en las comunicaciones en radio; afectaciones
en sistemas de posicionamiento como GPS; problemas de navegación de satélites
en órbita; afectaciones en sistema de redes de energía; puede afectar vuelos
comerciales que operan sobre el círculo polar y es peligroso para actividades
humanas en el espacio.
Además, explicó que, luego de ese episodio,
el Sol ha permanecido relativamente tranquilo pero que no se pueden descartar
eventos a futuro: “Ahora el Sol está comenzando la fase decreciente del ciclo
solar, por lo tanto, se espera que estos eventos sean menos probables”, aclaró
López.
El Doctor en Astronomía expuso que la
fulguración X1.9 ocurrió el 18 de enero. Luego, dependiendo de la velocidad de
la erupción, demora unas 18 a 24 h en llegar a la Tierra: “Ahí comienza la
tormenta geomagnética que dura un par de días y es la que produjo auroras
visibles en latitudes medias de Europa la semana pasada. Pero ya terminó el
fenómeno. Hasta que ocurra un nuevo evento al menos”, sostuvo.
Una tormenta geomagnética es una
alteración intensa del campo magnético terrestre producida por la interacción
entre el viento solar y la magnetosfera, el escudo natural que protege al
planeta.
La UNSJ también se especializa en estos
temas ya que posee el Observatorio Astronómico “Félix Aguilar” que depende de
la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. También la Estación
Astronómica de Altura “Carlos Ulrrico Cesco” que se ubica dentro del parque
nacional El Leoncito. “Allí tenemos un grupo de física solar con diversos
telescopios para el estudio del Sol y de fulguraciones solares, así como de la
actividad solar”, concluyó López.