La iniciativa es impulsada por la carrera de Agronomía y busca acompañar a productores del Médano de Oro en la implementación de técnicas más eficientes y sustentables.
La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) continúa
fortaleciendo su trabajo territorial a través del proyecto de extensión “Buenas
prácticas agrícolas” (BPA), una propuesta desarrollada junto a productores
esparragueros del Médano de Oro con el objetivo de mejorar los sistemas de
producción y promover técnicas sustentables y eficientes.
La iniciativa, impulsada desde la carrera de Agronomía,
transita su segundo año de ejecución y contempla capacitaciones, acompañamiento
técnico y trabajo de campo junto a integrantes de la Asociación de
Esparragueros del Médano de Oro.
La directora del proyecto, Virginia Rizzardi, explicó en
Xama U que el principal propósito es acercar el conocimiento universitario a
las necesidades concretas de los productores.
“Este es un proyecto de extensión en el que la universidad
sale a la comunidad”, destacó. Además, señaló que el objetivo es “trabajar con
los productores esparragueros para que puedan implementar las buenas prácticas
agrícolas en los manejos de sus cultivos de espárrago”.
Además, se realizó una capacitación sobre eficiencia en el
riego en instalaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA), con el acompañamiento de profesionales especializados y la
participación de productores y estudiantes.
“Estamos en una parcela de quinoa porque aquí tienen
instalada una manga de riego, que es uno de los métodos que nos permite hacer
un manejo más eficiente del agua”, explicó Rizzardi.
Las jornadas cuentan con el apoyo técnico de la ingeniera
Patricia Donoso y el técnico Sebastián Rodríguez, ambos del INTA, y forman
parte de una convocatoria abierta que también incluye a otros productores
agrícolas de la zona.
El estudiante avanzado de la carrera e integrante del
proyecto, José Cerdera, remarcó que las buenas prácticas agrícolas permiten
mejorar la calidad de producción y ampliar las posibilidades de
comercialización. “Las BPA tienen la funcionalidad de poder acceder a mercados
donde el precio del espárrago sea mejor. Esto nos habilita a entrar a mercados
internacionales incluso”, afirmó.
Además, explicó que estas prácticas incluyen el manejo
adecuado de fitosanitarios, el uso eficiente del agua y la correcta gestión de
residuos para evitar contaminación ambiental.
Para Cerdera, el proyecto también representa una experiencia
formativa clave para estudiantes universitarios. “Que nosotros podamos dar esta
extensión hacia el campo le sirve mucho al productor y a nosotros también para
empezar a ser mejores ingenieros el día de mañana”, sostuvo.
Desde el Centro de Vinculación Universitaria, Cinthia De
Luca destacó el rol articulador de la Universidad entre el conocimiento
académico y las necesidades del territorio.
“Podemos ver de forma real y palpable cómo el conocimiento
técnico de la universidad sirve para la producción”, expresó.
La coordinadora también valoró el trabajo conjunto entre
instituciones públicas y remarcó la importancia de sostener estos espacios pese
a las dificultades presupuestarias. “Es sumamente importante poner en valor la
universidad pública, una institución como el INTA y también el municipio,
entendiendo que estas actividades sirven a futuro y benefician directamente a
la comunidad”, afirmó.
Por su parte, Cecilia Díaz, secretaria de Producción de
Rawson señaló que el espárrago representa un cultivo emblemático para la zona y
remarcó la necesidad de fortalecer el asociativismo entre productores para
sostener la denominación de origen del producto.
“Entendemos que la construcción es colectiva. Una universidad
presente en el territorio, el INTA con su conocimiento técnico y el municipio
acercando herramientas permiten construir conocimiento de manera conjunta”,
sostuvo.
Actualmente, el proyecto involucra a más de 50 productores
esparragueros, quienes ya comenzaron a prepararse para una nueva temporada
productiva mediante capacitaciones y asesoramiento técnico.