Un estudio de Iván Hidalgo Durán sobre el Colegio Santa Rosa de Lima pone en valor el papel de Fray Justo Santa María de Oro, Domingo Faustino Sarmiento y Tránsito de Oro en una experiencia educativa pionera para las mujeres sanjuaninas durante el siglo XIX.
La historia de la
educación en San Juan continúa revelando capítulos poco conocidos. A partir de
una investigación de la Universidad Nacional de San Juan sobre el Colegio Santa
Rosa de Lima, fundado el 9 de julio de 1839, nuevos aportes permiten
reconstruir cómo surgió uno de los primeros establecimientos destinados a la
educación de mujeres y cuál fue el pensamiento pedagógico que impulsó su
creación.
Iván Hidalgo
Durán, egresado de la Licenciatura en Geografía y docente de la Facultad de
Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, explicó
que la iniciativa nació a partir del interés que Fray Justo Santa María de Oro
tenía por la formación femenina. Como antecedente, recordó que el Fraile había
encomendado la educación en geografía de su sobrina, Tránsito de Oro, lo que
constituye una de las primeras evidencias de su preocupación por la enseñanza
de las mujeres.
La fundación del
Colegio fue impulsada por Domingo Faustino Sarmiento junto a Tránsito de Oro.
En el acto inaugural, Sarmiento pronunció un discurso titulado “La educación de
las mujeres”, publicado posteriormente en el primer número del periódico El
Zonda. Allí reconocía que la iniciativa no había sido exclusivamente suya, sino
que compartía el mérito con Fray Justo Santa María de Oro.
La investigación
también permitió reconstruir parte del plan de estudios que recibían las
alumnas. Entre las asignaturas se encontraban aritmética, geografía
descriptiva, bordado, dibujo y labores, nombre con el que se conocían las
actividades vinculadas a la vida doméstica, como la cocina y las tareas del
hogar. Además, las estudiantes realizaban visitas al Hospital San Juan de Dios
como parte de una formación orientada a la solidaridad y la caridad.
Otro dato
curioso, es que en el manuscrito se evidencia un dato precursor en cuanto a la
vestimenta educativa. Sarmiento propone allí la utilización de ropa blanca para
que no se genere entre las estudiantes una competencia de estatus anticipándose
por casi un siglo a la implementación del guardapolvo blanco escolar en Buenos
Aires de 1920.
Aunque gran parte
de la documentación original permanece extraviada o se encuentra fuera de la
provincia, el investigador continúa rastreando fuentes que permitan conocer con
mayor precisión el funcionamiento de la institución, sus reglamentos y la organización
de sus estudios.
El contexto en el
que surgió el colegio también explica la importancia de la iniciativa. De
acuerdo con los datos que Sarmiento expuso en El Zonda, hacia 1839 San Juan
contaba con alrededor de 30.000 habitantes y una gran parte de la población no
sabía leer ni escribir. Esa realidad motivó su convicción de que la educación
debía llegar tanto a los varones como a las mujeres.
"La
civilización no puede detenerse en la puerta de los hogares", sostenía
Sarmiento al defender la necesidad de instruir también a las mujeres,
convencido de que su formación era indispensable para el progreso de la
sociedad.
Durán destacó
además la capacidad intelectual de un joven Sarmiento, que con apenas 28 años
ya producía textos de naturaleza muy diversa: desde reglamentos y
constituciones escolares hasta cartas, discursos y artículos periodísticos. Esa
producción temprana demuestra, según señaló, una notable madurez en su
pensamiento sobre la educación y la organización institucional.
La recuperación
de estos documentos y testimonios permite comprender que la educación femenina
en San Juan no fue un proceso secundario, sino una apuesta temprana por ampliar
el acceso al conocimiento y sentar las bases de una sociedad más instruida, en una
época en la que ese derecho todavía estaba lejos de ser una realidad para la
mayoría de la población.
Fotografía
extraída de las redes de la Museo y Biblioteca Casa Natal de Sarmiento