Una propuesta de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño reunió comunicación y arte para reflexionar sobre los derechos humanos y pensar la gráfica como una herramienta capaz de interpelar, generar conciencia y transformar la realidad.
La Facultad de
Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD) de la Universidad Nacional de San Juan
(UNSJ) convocó a participar de “Diseñar para transformar: Gráfica en Acción”,
una propuesta que puso al afiche en el centro de una experiencia de reflexión
sobre los derechos humanos. La actividad contó con la participación del
diseñador gráfico y docente Mariano “Coco” Cerrella y reunió a
estudiantes de distintas disciplinas en torno a una pregunta: ¿qué puede hacer
el diseño frente a las desigualdades y las problemáticas sociales?
La iniciativa fue
organizada de manera interdisciplinaria por la FAUD, la Facultad de Ciencias
Sociales y la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, y constituyó la
primera actividad previa al Tercer Encuentro Nacional de Educación Superior y
Derechos Humanos, “Resistir y fortalecer la democracia a 50 años de la última
dictadura”, que se realizará en San Juan durante septiembre de 2026.
Para Laura Garcés,
secretaria de Extensión de la UNSJ, la incorporación de distintas
disciplinas resulta central para construir una mirada integral sobre la defensa
de los derechos humanos: “Es muy importante para nosotros incluir todas las
disciplinas en una mirada de defensa y de lucha por los derechos humanos”.
En ese sentido, Garcés destacó
que el taller no se limitó al campo específico del diseño, sino que incorporó
una perspectiva humanista e interdisciplinaria: “La mirada del diseño, en este
caso, va en esa línea, la perspectiva que tiene Coco y el tipo de reflexiones a
partir del taller”.
El
diseño como espacio de reflexión
Mariano “Coco” Cerrella
propuso correrse de la idea del taller como una instancia exclusivamente
técnica. Para el diseñador, trabajar con afiches sobre derechos humanos
implica, antes que nada, detenerse a pensar qué se quiere decir, por qué es
importante decirlo y qué impacto puede generar ese mensaje: “No es un taller de
diseño gráfico. A mí me gusta más pensarlo como un espacio de reflexión en
derechos humanos que luego lo plasmamos a un formato afiche”.
Por sus
características, el afiche exige síntesis, claridad e impacto. Pero, según
Cerrella, esas decisiones visuales deben ser el resultado de un proceso previo
de reflexión muy profunda. El objetivo es que quienes participan puedan
transformar sus ideas en colores, tipografías y símbolos, pero sin perder de
vista aquello que quieren comunicar: “Uno cree que es un rectángulo de papel
con colores y tipografías, pero en verdad es una oportunidad para comunicar”.
La propuesta invita a
que cada participante elija un derecho humano que le resulte significativo. El
acceso a la vivienda, la educación o el trabajo son algunas de las
problemáticas que pueden convertirse en punto de partida para la producción
gráfica.
La construcción de cada
afiche implica entonces investigar, debatir, intercambiar con otras personas,
seleccionar una idea y descartar otras. “Es un trabajo principalmente
intelectual que después se traduce en lo que van a ver que es la producción
posterior”, explicó Cerrella.
Una anécdota
Una de las experiencias
compartidas durante la actividad surgió de los talleres de afiches sobre
derechos humanos que Cerrella desarrolla en contextos de privación de la
libertad.
El diseñador recordó
particularmente el trabajo de un estudiante que eligió abordar el derecho a la
vivienda. Con recursos limitados y sin conocimientos específicos de diseño,
realizó una representación de su barrio y estableció una división visual entre
las viviendas populares y los edificios de una zona de alto valor económico.
La elección de dibujar
unas construcciones a mano alzada y otras utilizando una regla terminó
convirtiéndose, según Cerrella, en una metáfora de la desigualdad.
“Con sus limitaciones
de no saber diseño, encontró la regla para hablar de la ingeniería, de la
arquitectura, del urbanismo, todo lo que él ve desde su barrio”, relató.
Mientras que a su barrio lo dibujó solo con su lápiz, con irregularidad y sin
medidas.
La experiencia también
permitió poner en discusión la desigualdad territorial y las condiciones de
vida que conviven en una misma ciudad. Para Cerrella, esas realidades muchas
veces se vuelven invisibles por la naturalización cotidiana de las desigualdades.
“Terminamos
naturalizando lo horroroso”, reflexionó, y planteó que este tipo de encuentros
pueden contribuir a “despertar”, especialmente a las nuevas generaciones,
frente a problemáticas que forman parte de la realidad social.
Diseñar
como herramienta para transformar
La actividad también
abordó los desafíos que atraviesa el diseño frente al avance de las nuevas
tecnologías. Cerrella sostuvo que la tecnología debe ser incorporada, pero
también destacó el valor de recuperar procesos analógicos y trabajar con las
propias limitaciones como una forma de estimular nuevas posibilidades
creativas.
Durante el taller,
parte de las producciones se realizaron a mano, sin tipografías ni herramientas
digitales. “A veces la limitación termina siendo el motor de algo nuevo”,
afirmó.
Esta mirada también se
vincula con una concepción del diseño que excede lo estético y lo funcional. En
la propuesta, diseñar implica asumir una posición frente al mundo y
utilizar las herramientas de la comunicación visual para visibilizar
problemáticas, interpelar a otras personas y generar nuevas preguntas.
“Es muy importante
entender el diseño como un medio, no como un fin; un medio para poder
reflexionar, hacer reflexionar y para reunirnos”, sostuvo Cerrella.
“Con
el diseño concretamente podemos diseñar un mundo un poquito mejor”,
concluyó Cerrella.