Fue recibido por la vicerrectora, Analía Ponce, quien destacó su recorrido profesional y universitario.
Con un marco de
público compuesto por estudiantes y funcionarios que colmaron la capacidad
permitida del hall del Edificio Central de Rectorado, el ministro de Economía
de la nación, Martín Guzmán, ofreció una disertación que lleva como título lo
que es su premisa desde que asumió la gestión: tranquilizar la economía.
En el inicio, el
ministro Guzmán fue recibido por la vicerrectora de la UNSJ,
Analía Ponce,
quien luego de agradecer su presencia y darle la bienvenida, expresó que “usted
es, ante todo, un universitario. Ponemos en valor su recorrido profesional que
sin abandonar el rigor científico, practica una praxis política sin concesiones”,
aludiendo luego a las gestiones realizadas ante los bonistas por la deuda de
Argentina. También dijo que “es un honor tenerlo aquí, en tanto su trayectoria
nos muestra que la posibilidad cierta de que conocimiento y praxis no son sino
las dos caras de un mismo proyecto emancipatorio. Estamos empecinados en lograr
que la educación universitaria sea cada día más un proceso que construya
dignidad y comunidad: creo que compartimos las mismas metas”.
La conferencia
Con tono relajado
y utilizando una presentación con numerosos gráficos, el ministro Guzmán
desplegó su disertación agradeciendo en primer término la presencia de los
estudiantes. “No hay nada más gratificante que tener una instancia de diálogo y
debate en una universidad pública, que es un lugar de aprendizaje por
excelencia”, destacó.
Entrando en el
tema de su exposición, explicó que “la principal misión de nuestro período de
gobierno es lograr construir condiciones para tranquilizar la economía, que es
mucho más que resolver la inestabilidad”, dando luego ejemplos a través de
gráficos referidos a “volatilidad cíclica de la economía” y “volatilidad de
rumbo económico”, sobre lo que según consideró, “no es una economía tranquila”,
en clara alusión a la situación durante la administración anterior.
Luego definió los
“ejes de una economía tranquila”, entre los que mencionó “la inclusión, el
dinamismo productivo que es capaz de agregar valor a la producción, la
estabilidad macroeconómica con equidad
federal y la soberanía política y económica, que nos permita ser dueños de nuestras
decisiones”.
En otro párrafo, resaltó
la importancia en lo que mencionó como las bases de la política económica, “que
son la estabilidad macroeconómica, la redefinición del rol del Estado y la
importancia de la tarea legislativa del Congreso, para acompañar este proceso”.
En cuanto al
primer eje (estabilidad macroeconómica), explicó la importancia de que las
exportaciones generen divisas para que no empiecen a faltar dólares y que el
tipo de cambio no suba. Sobre la redefinición del rol del Estado, se refirió a
los “tres instrumentos necesarios para que pueda contribuir al desarrollo
económico: recaudación, crédito y moneda fuerte y confiable”.
Sobre la deuda
externa, tema al que dedicó un extenso párrafo, dio detalles sobre la
reestructuración y explicó que “gracias
al trabajo del Congreso, de ahora en adelante, otro gobierno que quiera tomar
deuda deberá pagar por el Congreso”.
A continuación,
habló sobre la importancia de la ley de Presupuesto, a la que calificó como “el
corazón de la estrategia económica”. Se refirió luego al cambio en el rol del
Estado en “cómo se invierten los recursos para hacer política pública”,
destacando los aumentos en infraestructura, educación y conectividad, salud
pública e innovación y desarrollo.
Dedicó también un
párrafo a la política fiscal y por supuesto, a la inflación, que definió como “de
múltiples causas y no sólo un problema monetario, y es por eso que resolverlo de
forma virtuosa requiere de responsabilidad colectiva”.
Luego dio datos
sobre la situación actual, que definió como “proceso de recuperación económica
que no beneficia de forma homogénea a toda la población, y es por eso que desde
la política pública intentamos contener a los que no se benefician”,
pronosticando que “esto cambiará cuando ceda la pandemia”.
“Esta
recuperación -dijo- tiene que ser heterogénea. El presidente Fernandez, cuando
comenzó la pandemia, definió tres principios: cuidar primero la salud, proteger
y preservar las capacidades productivas de la economía y proteger a los
sectores más vulnerables”.
Como conclusión,
el ministro Guzmán consideró que “cuando se daña a un país en términos
productivos y financieros, lleva tiempo la recuperación”. Dijo que la meta es
lograr una distribución de ingresos estable, crecer en inversión en producción,
que la inflación intermensual siga bajando y que las reservas internacionales,
que comenzaron a crecer, lo sigan haciendo. “Hemos construido condiciones de
mayor resiliencia, aún cuando todavía falta y eso se va a lograr estableciendo
un sendero con equidad federal y estabilidad, que es una tarea colectiva de
toda la Argentina”.