Así lo expresó la coordinadora del Centro de Estudios e Investigación en Latinoamérica (CEILA), de la Facultad de Ciencias Sociales, Mg. Yanina Jotayan, sobre la reforma de la Ley de Tierras.
El jueves 6 de agosto, desde las 14 h el Senado trató el proyecto de ley sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada que había sido postergada desde el mes pasado. Sin embargo, a un día del inicio de esta sesión, el oficialismo se vio obligado a modificar el contenido del proyecto, eliminando del paquete de reformas la modificación a la Ley de Tierras, que promovía facilidades para la adquisición de tierras por parte de extranjeros. Luego tuvo que eliminar el artículo que realizaba cambios en la ley de manejo del fuego.
La reforma a la Ley de Tierras proponía un incremento de 10 puntos frente a la regulación vigente, generando la posibilidad de que ciudadanos extranjeros adquieran hasta el 25% de los terrenos por provincia.
Ante la falta de consenso, y la generación de múltiples manifestaciones en redes sociales, y el anuncio de una movilización prevista para la tarde del día de la sesión, finalmente los políticos libertarios e impulsores de la reforma, decidieron eliminar ese apartado que ponía en riesgo la sesión.
¿Qué planteaba el capítulo que desató la polémica y la reacción del pueblo argentino? Pretendía mejorar las condiciones para que capitales extranjeros se queden con extensiones de tierras en el país. Esto suscitó una fuerte reacción de la oposición, a lo que se sumó el aumento del sentimiento nacionalista en el pueblo argentino desencadenado por la actitud de la selección argentina en el último mundial de fútbol. Todo esto los llevó al gobierno omitir la parte referida a la venta de tierras rurales a capitales extranjeros.
Pero, ¿Qué significaba realmente esta reforma de la Ley de tierras?, ¿Cuáles son sus implicancias?, ¿De qué manera modificaría la estructura política de la Argentina?, ¿Cómo afectaría la gobernabilidad? ¿Y qué puede pasar con la soberanía de este país?.
InfoU consultó con la magister Yanina Jotayan, coordinadora del Centro de Estudios e Investigación en Latinoamérica (CEILA) de la Facultad de Ciencias Sociales, perteneciente a la Universidad Nacional de San Juan.
La investigadora y docente Jotayan comenzó diciendo: “Una de las miradas que me parece interesante para hacer este análisis es justamente la geopolítica, es una mirada desde la perspectiva de la política en relación a la geografía, al territorio, y al poder, pero también es un fenómeno para analizar desde la economía política internacional, enfatizando las dimensiones desde las desigualdades globales; y en este marco, iniciaré señalando que ya en el año '18 el foro de Davos habla que el riesgo geopolítico era una de las tres mayores amenazas actuales”.
“La Geopolítica -continuó diciendo la profesional- hace una lectura política de los territorios, es entender la geografía desde la dinámica del poder, por eso me parece tan importante para entender esta cuestión de los territorios. (..) Estos sucesos que nos están ocurriendo, si bien tiene dinámicas propias de las formas en cómo se ha construido la estatalidad y los gobiernos actuales en Argentina y en América Latina, también responde a dinámicas globales, y estas dinámicas globales tienen que ver con cómo se están disputando en la actualidad los intereses estratégicos de los países. (…) Actualmente, como sostiene Koutoudjian, los intereses ya no se disputan tanto por posiciones ideológicas, sino bien es una disputa geoestratégica, geoeconómica, que tiene que ver con el acceso, apropiación y flujo de recursos estratégicos, como por ejemplo minerales o recursos de subsistencia general entre otros, como por más ejemplo el agua dulce, tierra cultivable, minerales críticos, regiones de biodiversidad, mares costeros con hidrocarburos, etcétera”.
“Lo que se estaba discutiendo en esta ley sobre la tierra, que hasta tiene un nombre que parece bonito ("Inviolabilidad de la Propiedad Privada"), no es nada más ni nada menos que el reaseguro estratégico de un país, donde están los recursos naturales de un estado, de un país como el nuestro; esto no es menor y son las claves de la puja geoeconómica central que tiene que ver con el cambio del modelo productivo global, la cuarta revolución industrial y dónde se están dirimiendo las estrategias de seguridad hoy en el campo geoeconómico”, Siguió contextualizando a Yanina.
“Otra cuestión que me parece central es la de los actores no estatales, la cuestión de lo extranjero, -seguía explicando la investigadora-, en la ley anterior, ley 26.737, tomaba a la tierra como recurso estratégico no renovable y como recurso estratégico bajo tutela nacional, lo que establecía ciertos límites; y con respecto al sujeto alcanzado, se mencionaba como extranjero tanto a personas físicas, como al capital extranjero, o como un estado etcétera. Había también una entidad de fiscalización que era el Registro de Tierras rurales”.
“En la reforma presentada se observa el gran cambio paradigma, primero que la tierra deja de tratarse como un recurso estratégico bajo tutela nacional y pasa a tratarse como mercancía, porque no se refiere a la posesión de la tierra, no se concede la posesión o el usufructo, sino que se vende, es una cuestión de propiedad. (…) Y aparece también la cuestión de los topes, se iba a aumentar al 25%, pero un 25% de una provincia como las nuestras, que tenemos recursos estratégicos tan importantes como el cobre, podría ser el 25 % del reaseguro, no sólo de los recursos estratégicos, los recursos minerales, para los sanjuaninos actuales, sino para los venideros también”, detalló la investigadora.
“Cuando te decía de la doble dimensión, es porque no puedo dejar de ver la desigualdad, puesto que aparece la exclusión. (…) , - continuó explicando Jotayan-, en la ley anterior, el Registro de Tierras Rurales incluía a las comunidades aborígenes, mientras que la reforma las excluye, este paquete viene con una reforma de expropiaciones y con desalojos exprés y encima en la cuestión de desalojos, se iba a exigir la titularidad de las tierras y como bien sabemos, en las propiedades de los pueblos aborígenes o no aborígenes también, muchas veces esos títulos no existen (…) Frente a las corporaciones o las megacorporaciones, grandes actores actuales, algunos se pueden llamar tecno feudales, que tienen a veces más poder y hasta más peso y hasta tienen mayor peso económico que el PBI de un estado, con mayor poder de decisión (…) y cuando tengan que negociar con pequeñas provincias, con actores locales pequeños, con comunidades, va a ser abrumadora la discusión, la asimetría de poder. y de negociación volvería inerme a los pequeños actores locales en la práctica. (…) Otra cosa preocupante de esta modificación a la Ley de Tierras es que deroga la protección de los cuerpos de agua”.
“En este proceso de extraversión que estamos viviendo en el país -continuó explicando Yanina-, (la extraversión se refiere a la subordinación estructural del Estado a las dinámicas del poder global, donde la soberanía nacional queda capturada por los intereses corporativos transnacionales y las agendas de los centros de poder foráneos, relegando las necesidades locales a un segundo plano ante las exigencias de la acumulación externa ) hay una doble dimensión, primero está la erosión de la soberanía estatal donde tiene que ver el afuera, porque aparece en esta nueva dimensión, en el tablero global, nuevos actores privados globales que tienen casi un poder soberano propio (..) Y por otro lado, un Estado que legisla, su propia subordinación, y esto me parece inédito (…) Hay casos, de Estados como República Democrática del Congo, donde esto ha sido impuesto desde afuera por causas históricas de colonialismo y guerra, pero en cambio en Argentina son fallas producidas y fabricadas desde adentro, por vías hasta legales y democráticas. (...) Esta renuncia a la integridad territorial es paradójica y desmontar desde adentro el propio Estado realmente es inédito, me parece gravísimo y creo que ni siquiera somos conscientes de lo que significa”.
“Este proyecto de vender tierra a los extranjeros pone en trasfondo la fantasmagoría de un Estado que va a tener apariencia una soberanía, pero en lo concreto, el territorio va a pertenecer de facto a otros”, reafirmó Yanina Jotayan.
El caso de Palestina pone en crisis esta idea de compra de tierras por un actor no estatal o paraestatal como plataforma de un proyecto estatal futuro. (…) El fenómeno de fondo me parece en este caso y que permite hipotetizar, es el territorio como objeto de apropiación de pujas geopolíticas con dinámicas particulares, y la pregunta a mi entender es qué capacidad de mando territorial acumula este actor, sobre qué recursos estratégicos y hacia qué proyecto de soberanía. En el fondo, aquí la soberanía jurídica, la fantasmagoría del hecho, va a seguir siendo Argentina, pero de facto va a dejar de serlo”.
“Esto no quiere decir -siguió contextualizando la docente- que lo extranjero está mal y la inversión extranjera, sino que el Estado a través de la política pública, debe establecer las formas en que esa inversión extranjera va a entrar dentro del Estado. (…) No podemos estar fuera del comercio internacional, pero lo que no podemos permitir es la extranjerización de la propiedad y perder la integridad territorial de un Estado”
Como conclusión le preguntamos a la investigadora sobre el futuro de Argentina, a lo que la coordinadora del CEILA nos respondió: "Es bastante complejo porque lamentablemente las decisiones que se tomaron en este corto tiempo son bastante complejas. (...) Recientemente sucedió otro hecho inédito histórico y con una gravedad tremenda, Brasil ha retirado de forma indefinida a su embajador, siendo que es nuestro principal socio estratégico en la región. En esta dinámica de interdependencia asimétrica, nuestro país pierde mucho más que Brasil. En ese sentido, creo que estamos en una situación muy delicada y en un momento de vulnerabilidad crítica: atravesamos una transición económica compleja, combinada con una crisis geopolítica que incluso abarca términos militares. Esto no solo tendrá repercusiones presentes, sino futuras, porque la pérdida no es únicamente en términos materiales o comerciales, sino principalmente en términos simbólicos y de capital político (…) Argentina está construyendo su propia deconstrucción institucional y la verdad es que, desde el punto de vista analítico, a veces cuesta ponerle palabras a lo que está sucediendo porque es un escenario completamente. inédito (…) Nos encontramos con una propuesta de gobierno que busca desarmar el Estado, destruir no sólo el Estado sino a un país y la nación; ya está en marcha el desmantelamiento del sistema científico-tecnológico nacional, una estructura ampliamente reconocida a nivel internacional que ha sido el motor central del desarrollo económico e industrial de nuestro país. Al desarticular este aparato, el Estado está renunciando de manera deliberada al desarrollo, los cuales constituyen el verdadero reaseguro de la soberanía y la riqueza futura de la nación. (…) Es muy triste pero yo confío mucho, en que sí bien somos capaces de equivocarnos, también la sociedad argentina tiene mucha potencia creativa de hacer cosas muy buenas, eso es lo bueno que tenemos como pueblo, que terminamos sacando lo mejor. (…) Y rescato como final que lo que pasó ayer, fue fruto de un concepto que en relaciones internacionales se llama soft power (poder blando), porque a través de un partido de fútbol, de una sábana, permitió también poner en discusión la cuestión de Malvinas, y hacer resurgir el sentimiento nacional, y es lo mejor que tenemos como sociedad, que con equivocaciones, y con enojo, salió eso, creo que somos mucho mejores que los gobernantes que tenemos”.