Mariana Sofía Vargas Perucca investigó un tipo de depósito que estaba poco estudiado en la región y que además incluye minerales estratégicos como el antimonio.
La curiosidad es clave
en el trabajo académico: motiva a explorar, investigar y aprender ante lo
novedoso o lo complejo. En San Juan, las montañas están llenas de misterios y la
Geología es una de las ciencias que ayuda a desentrañarlos.
Ante varias incógnitas
que quedaron sin resolver en su paso por la licenciatura, Mariana Sofía Vargas
Perucca decidió seguir estudiando y realizó un doctorado en Ciencias Geológicas
que duró cinco años: “Me parecía muy interesante la posibilidad de estudiar un
yacimiento nuevo, distinto de los yacimientos clásicos de la provincia, y poder
analizarlo desde diferentes perspectivas. Eso fue lo que me motivó a
profundizar y a seguir especializándome, para entender en detalle los procesos
involucrados y tener una mirada más completa”.
El nombre de su tesis fue
"Caracterización Metalogenética y Estructural de los Depósitos de Oro -
Antimonio y Metales Base de Chinguillos en el Límite entre la Cordillera
Frontal y la Precordillera Occidental, San Juan". La defensa fue el jueves
18 de diciembre del 2025, en la Sala Multimedia “Pedro Pablo Cortez” de la
Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de
San Juan. El trabajo fue dirigido por el Dr. Hugo E. Bastías (UNSJ) y la Dra.
Nora Rubinstein (UBA) y codirigido por el Dr. Sebastián Oriolo (UBA).
Hacia adentro de la
Cordillera
La tesis de Vargas trata
sobre el estudio de un depósito mineral de oro y antimonio en Iglesia, precisamente en el límite entre la
Cordillera Frontal y la Precordillera, a pocos kilómetros de la localidad El
Chinguillo. “Quería entender cómo se formó, cómo se distribuye y cuáles son sus
características. En términos simples, busqué reconstruir la historia de
este tipo de yacimiento para poder reconocerlos mejor en otros lugares y, como
resultado final, desarrollar un modelo metalogenético para este tipo de
depósitos”, indicó la investigadora.
El principal aporte de
esta investigación es que genera información nueva y aplicable sobre un tipo de
depósito que estaba poco estudiado en la región y que además incluye minerales
estratégicos como el antimonio.
El antimonio es un
metaloide estratégico y crucial para la industria moderna, valorado
principalmente como retardante de llama en plásticos y textiles, endurecedor en
baterías de plomo-ácido y componente esencial en semiconductores (diodos,
detectores infrarrojos). Su capacidad para mejorar la durabilidad de aleaciones
y su papel en la eficiencia de paneles solares lo convierten en un material
crítico para la tecnología y energía limpia.
Este trabajo, explicó
Vargas, permitió definir un modelo metalogenético, mejorar el conocimiento
geológico local y aportar herramientas concretas para la exploración de nuevos
yacimientos de oro y materias primas críticas. Además, la tesis sirve como base
para trabajos futuros, tanto científicos como productivos, por lo que no queda
solo en lo académico.
La geóloga eligió esta
temática porque combina dos cosas que siempre le interesaron: entender en
profundidad los procesos geológicos, en este caso los procesos mineralizantes y
trabajar en una temática que hoy es muy relevante para la provincia. “Vengo
trabajando en esto desde hace varios años, primero en una empresa minera y
después en el doctorado. Esto me permitió tener una mirada bastante completa
sobre cómo se estudia un yacimiento y cómo se explora”, señaló Vargas.
Entre la vida y la
investigación
En el tramo final de
su investigación, Mariana fue mamá. Además de ser un cambio enorme para su
vida, la obligó a reorganizarse, priorizar y ser mucho más eficiente. “También
me dio otra perspectiva sobre para qué y para quiénes generamos conocimiento. Lejos
de frenarme, fue el empujón final para cerrar la tesis”, expresó la doctora.
Sus proyecciones apuntan
a seguir formándose y, sobre todo, vincular aún más la investigación con el
sector productivo, apostando a un trabajo científico que tenga aplicación real:
“En ese sentido la educación superior pública es clave y estratégica. Permite
formar profesionales altamente capacitados y, en una provincia con tanta
riqueza geológica, garantiza que ese conocimiento quede al servicio de la
sociedad, promoviendo desarrollo, soberanía científica y un aprovechamiento
sustentable de nuestros recursos”, concluyó la geóloga.
Fotografías: FCEFN