La frase es de Ariel Olivarez, sobrino de José Luis Olivarez, estudiante de Geología desaparecido durante la dictadura. Hubo una jornada de reparación simbólica en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNSJ ante la necesidad de estudiar el pasado para no dejarse engañar por relatos negacionistas.
En una jornada marcada por la emoción y el compromiso
democrático, la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFN) de la
Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) conmemoró el Día de la Memoria, por la
Verdad y la Justicia. El acto no solo fue un ejercicio de reflexión, sino una
acción concreta de reparación simbólica: la plantación de dos árboles para
honrar la vida y el legado de José Luis Olivarez y Juan Antonio Gutiérrez,
estudiantes de la FCEFN, víctimas del terrorismo de Estado.
La ceremonia contó con la presencia del decano de la FCEFN,
Jorge Castro, y la vicedecana Georgina Coldwell, quienes estuvieron acompañados
por autoridades de otras unidades académicas, el presidente de la Federación
Universitaria de San Juan (FUSJ) y el Centro de Estudiantes de la Facultad.
José Luis Olivarez: el legado de una lucha
generacional
José Luis nació en Comodoro Rivadavia, pero su historia
echó raíces en San Juan, en la casa familiar de la calle Matías Zavalla.
Estudiante de la carrera de Geología, era hijo de un trabajador ferroviario y
de Clara Sixta Narváez, quien tras la desaparición de su hijo se convirtió en
una referente histórica de las Madres de Plaza de Mayo en San Juan.
Durante el acto, su familia —incluyendo a su hermano Julio,
su cuñada Ana María y sus sobrinos— compartió un testimonio desgarrador y
esperanzador a la vez. Para ellos, el tiempo no ha diluido el dolor: "Para
nosotros es ayer. Hemos vivido la lucha con mi abuela desde aquel 18 de agosto
de 1976 hasta el día que ella falleció" expresaron.
Ante los discursos negacionistas actuales, los familiares
fueron contundentes: “Que no se dejen engañar. Acá hay historia. No fue una
guerra, fue el Estado usando las armas contra el pueblo; eso es terrorismo de
Estado. Lean, estudien e investiguen para que no les cuenten una historia
falsa”.
Juan Antonio Gutiérrez: Solidaridad y comedor
estudiantil
El segundo árbol plantado recuerda a Juan Antonio
Gutiérrez, estudiante de Ingeniería y el primer presidente de la Comisión
Interna del Comedor Universitario de San Juan en 1975. Su hermana, Rosario
"Charo" Gutiérrez, recordó cómo su militancia estuvo ligada a la
justicia social básica: el derecho a la alimentación de sus compañeros ante la
suba de aranceles.
"Mi hermano hizo una olla popular en la puerta de la
facultad para que todos pudieran comer. Eso le costó la vida, esa fue la causa
de su secuestro", relató Charo. Juan fue secuestrado en septiembre de 1976
en Mendoza, su provincia natal, tras haber sido perseguido previamente en San
Juan.
Un compromiso que se renueva
La plantación de estas especies vegetales simboliza una
vida que florece pese al intento de exterminio. Desde la FCEFN se reafirmó que
la universidad pública no es solo un espacio de formación técnica o científica,
sino un baluarte de derechos humanos.
La historia de José Luis y Juan hoy ya no solo pertenece a
sus familias, sino que se integra al patrimonio vivo de la Universidad Nacional
de San Juan, recordándoles a las nuevas generaciones que la memoria es la única
garantía del "Nunca Más", expresó durante su discurso, Jorge Castro.