La Temporada 51º ofrecerá la interpretación de obras dirigidas por Wolfgang Wengenrot. La entrada es libre y gratuita.
El Centro de Creación Artística Orquestal
presenta la Orquesta Sinfónica de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes
de la Universidad Nacional de San Juan con su tradicional concierto de los
viernes de la Temporada 51º.
Este espectáculo es en adhesión al 55º
Aniversario del Complejo Cultural Auditorio “Ing. Juan Victoria”.
Será este viernes 1 de agosto a las 21:30h
en el Auditorio, con entrada libre y gratuita.
Estará dirigida por Wolfgang Wengenrot y
el solista de la noche será Vicent Ling (Graz)
Sobre las obras:
Obertura Leonora nº 3 en do mayor, op.
72b
La Obertura Leonora n.º 3 es quizá la más
célebre de las cuatro oberturas que Beethoven compuso para su única ópera,
Fidelio. Se trata de una obra de dimensiones sinfónicas, que no solo anticipa
el drama escénico, sino que lo condensa y lo eleva a un plano casi abstracto.
Escrita en 1806, para la segunda versión de la ópera, esta obertura no es una
simple introducción: es un poema sinfónico en miniatura, una sinfonía
concentrada en un solo movimiento.
Desde los primeros compases, Beethoven
sumerge al oyente en un mundo de tensión y oscuridad. El tema sombrío inicial,
desarrollado con una intensidad creciente, representa la opresión y el
sufrimiento del protagonista Florestán. A medida que la música avanza, emergen
motivos de lucha, esperanza y liberación. Uno de los momentos más
sobrecogedores es la aparición de la fanfarria lejana de trompeta —la señal del
rescate en la ópera—, que irrumpe dos veces como un rayo de luz en la penumbra
sonora.
La Leonora n.º 3 es tan expresiva y tan
poderosa que, al integrarse en la ópera, eclipsaba la acción escénica que le
seguía. Por ello Beethoven finalmente la reemplazó con una obertura más breve y
ligera (Fidelio, op. 72c), relegando esta monumental partitura a la sala de
conciertos. Hoy, se considera no solo una de las grandes oberturas del
repertorio, sino también una de las primeras obras sinfónicas de carácter
dramático verdaderamente “románticas”.
Concierto para piano nº 5 en mi bemol
mayor, op. 73 “Emperador”
Escrito entre 1809 y 1811 en una Viena
sitiada por las tropas napoleónicas, el Concierto para piano n.º 5 representa
uno de los puntos culminantes del estilo heroico de Beethoven. Aunque el
sobrenombre “Emperador” no proviene del compositor —fue añadido por editores
británicos poco después de su publicación—, el título ha perdurado, quizás
porque sugiere la majestad y la fuerza que emanan de esta obra.
El concierto comienza rompiendo con las
convenciones del género: en lugar de una introducción orquestal, el piano
solista entra de inmediato, con acordes amplios y cadenciosos que anuncian su
papel protagonista. El primer movimiento (Allegro) es de una amplitud sinfónica
y presenta una arquitectura monumental, en la que el piano se integra con la
orquesta de forma orgánica, no como simple solista, sino como un igual en el
discurso musical.
El segundo movimiento (Adagio un poco
mosso) ofrece un profundo contraste. En él, Beethoven se aleja del dramatismo
heroico para explorar un mundo de calma serena y de introspección poética. Las
líneas del piano parecen flotar sobre la orquesta como un canto sin palabras,
anticipando el lirismo de los conciertos románticos posteriores. Sin
interrupción, el tercer movimiento (Rondo. Allegro) emerge de esta quietud con
un gesto alegre y decidido. Es un rondó brillante, lleno de vitalidad rítmica y
destellos virtuosos, que culmina la obra con una afirmación jubilosa.
Este concierto fue el último que Beethoven
escribió para piano. A causa del avance de su sordera, ya no pudo estrenarlo
como solista. Sin embargo, la obra conserva todo el ímpetu, la innovación y la
libertad expresiva que caracterizan su madurez creativa. En su combinación de
nobleza, energía y profundidad emocional, el Concierto “Emperador” se mantiene
como una de las piedras angulares del repertorio concertante.