América Latina se vio sacudida por el ataque militar de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela. Sergio Guzmán, politólogo de la UNSJ analizó el alcance político, jurídico y regional de este hecho.
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela,
ocurrida en los primeros días de 2026, abrió un profundo debate sobre la
vigencia del multilateralismo, el respeto al derecho internacional y la
soberanía de los Estados.
“Indudablemente estamos
asistiendo a un acontecimiento histórico. A muy poco de haber comenzado este
año, somos testigos del fin del multilateralismo”,
sostuvo Sergio Guzmán. En ese sentido, señaló que la acción estadounidense se
llevó adelante de manera “unilateral, arbitraria y sin consulta a los
organismos internacionales, ni siquiera a sus propios poderes internos, como el
Congreso”.
Según explicó, la intervención
constituye “una flagrante violación al derecho internacional”, ya que vulnera
la soberanía marítima, terrestre y aérea de un Estado soberano. “Ya ni siquiera
hablamos de unilateralismo, sino de una decisión unipersonal, donde una sola
persona decide el destino de una nación entera”, remarcó.
Los intereses detrás del
conflicto
Consultado sobre la situación
interna de Venezuela y el discurso de transición impulsado desde Washington,
Guzmán fue contundente: “No hay que ser ingenuos. Ya no se habla de
narcotráfico ni de lucha antiterrorista. Hoy se habla sin ningún tapujo de
petróleo y de recursos naturales”. En ese marco, recordó que Venezuela
posee las mayores reservas de petróleo del mundo, lo que revela con claridad
los intereses estratégicos en juego.
Para el analista, esta acción
funciona además como un “mensaje de disciplinamiento” hacia cualquier
país que intente apartarse de los intereses estadounidenses. “Es una señal
hacia el mundo de que Estados Unidos pretende reforzar su dominio sobre lo que
considera su espacio vital”, afirmó.
El debilitamiento de los
organismos internacionales
Guzmán también se refirió a la
legalidad de la intervención y al rol de los organismos multilaterales. “No
hay ningún sustento jurídico a nivel internacional. Naciones Unidas y el
Consejo de Seguridad se van a reunir de urgencia, pero los consensos
multilaterales han quedado prácticamente invisibilizados”, explicó. En su
análisis, organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Organización
de Estados Americanos (OEA) han sido “barridos y dejados de lado” por esta
decisión.
“Estamos viviendo en un mundo
prácticamente distópico, donde una persona, como si fuera el matón del barrio,
decide qué hacer con una nación entera en función de intereses propios”,
agregó.
Un precedente peligroso para
la región
Respecto a las reacciones
dentro y fuera de Venezuela, Guzmán reconoció que existen posturas encontradas,
incluso manifestaciones de apoyo a la intervención. Sin embargo, fue
categórico: “Lo que no se puede bajo ningún punto de vista es convalidar una intervención
violatoria de la integridad territorial de un Estado soberano”.
Advirtió que este hecho sienta
un precedente “grave y absolutamente perjudicial” para países como la
Argentina. “Somos el octavo país más grande del mundo, con menos de 50
millones de habitantes, con enormes recursos naturales y territorios en disputa
como Malvinas. Esto exige máxima atención por parte de la diplomacia y del
gobierno argentino”, subrayó.
Dictadura y autoritarismo: una
diferencia clave
Finalmente, Guzmán realizó una
aclaración conceptual sobre la diferencia entre dictaduras y gobiernos
autoritarios. Explicó que las dictaduras suelen tener un origen no democrático,
mientras que los autoritarismos pueden surgir dentro de sistemas formalmente
democráticos. “Todas las dictaduras son autoritarias, pero no todos los
autoritarismos son dictaduras”, señaló, advirtiendo que el autoritarismo se
impone cuando el poder ejecutivo se coloca por encima del resto de las
instituciones.