Una investigación situada e interdisciplinaria sobre el aporte de las Ciencias de la Educación para gestionar y capacitar en los riesgos sísmicos en la Universidad Nacional de San Juan reveló que persiste el temor a los sismos, aun cuando es claro qué hacer frente a esas crisis.
Una investigación desarrollada por la estudiante y becaria de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, Ivana Soler, propone incorporar una perspectiva comunitaria, educativa, psicoafectiva y situada de la prevención sísmica, para fortalecer la preparación de la comunidad universitaria frente a situaciones de riesgo.
La becaria, junto con un gran equipo interdisciplinario, desarrolló el proyecto denominado “El aporte de la Ciencia de la Educación para la Gestión y Capacitación en Peligrosidad y Vulnerabilidad Sísmica en la Universidad Nacional de San Juan”.
El proyecto está enmarcado en la Beca del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), e incluyó un diagnóstico y análisis de documentos sobre sismología y prevención de la UNSJ, reuniones con el equipo de Seguridad e Higiene y la participación en el Simulacro Internacional Shake Out, que gestionó el Instituto Geofísico Sismológico “Ing. Volponi”.
A partir de una encuesta respondida por 453 integrantes de la comunidad universitaria, entre estudiantes, personal docente y nodocente, la investigación buscó generar información situada para comprender cómo vive la comunidad universitaria el riesgo sísmico y cuáles son sus necesidades concretas de formación.
Los resultados mostraron que, aunque el 82% de las personas encuestadas afirmó haber recibido formación en prevención sísmica, principalmente durante la etapa escolar, el 72 % reconoció que, pese a conocer teóricamente cómo actuar, persisten temores vinculados al pánico colectivo o al posible derrumbe de los edificios. Además, una de las principales demandas relevadas fue el acceso a información técnica específica sobre las condiciones de seguridad de cada unidad académica.
Soler explicó que esos datos ya comenzaron a compartirse con distintas facultades de la UNSJ para fortalecer las estrategias de prevención desde las particularidades de cada espacio. Sin embargo, aclaró que el principal aporte de la investigación no se centra en la ingeniería o la sismología, sino en la educación como herramienta para transformar el conocimiento científico en aprendizajes significativos.
"La universidad cuenta con un enorme conocimiento técnico sobre el riesgo sísmico. El Instituto Geofísico Sismológico, la Facultad de Ingeniería y otras áreas investigan y trabajan permanentemente sobre este fenómeno. Pero el diagnóstico que surgió es que ese conocimiento experto no garantiza, por sí solo, que la comunidad se sienta preparada", señaló.
En ese sentido, la becaria sostuvo que existe una brecha entre el saber científico y la capacidad de actuar con seguridad en una situación real. Allí es donde las Ciencias de la Educación realizan su aporte: generar estrategias que permitan traducir ese conocimiento especializado en herramientas comprensibles y aplicables para la vida cotidiana.
La investigación recupera conceptos como la transposición didáctica desarrollada por Yves Chevallard, entendida como el proceso de transformar el conocimiento producido por especialistas en un saber accesible para toda la comunidad. Además, incorpora aportes de autores que trabajan la educación vinculada al trauma y la dimensión psicoafectiva, como Carello, Butler, Benyakar y Freire.
Desde esa perspectiva, el proyecto propone que la preparación frente a un sismo no dependa únicamente de la transmisión de información técnica, sino también de la construcción de entornos institucionales que reconozcan las emociones, fortalezcan la confianza y desarrollen capacidades para afrontar situaciones críticas sin negar el peligro.
"La idea es que la universidad no solo tenga un plan de emergencia, sino que eduque activamente para la resiliencia e incorpore la prevención como parte de su cultura cotidiana", explicó Soler.
La propuesta también plantea abandonar los formatos tradicionales de capacitación, centrados exclusivamente en charlas o folletería, para construir estrategias participativas donde la comunidad universitaria sea escuchada y las acciones se diseñen a partir de las realidades concretas de cada facultad.
El trabajo fue posible gracias a un equipo interdisciplinario integrado por especialistas en Ciencias de la Educación, Sociología e Historia, junto con profesionales del Instituto Geofísico Sismológico "Ing. Volponi", el área de Seguridad e Higiene de la UNSJ y autoridades de distintas unidades académicas. “De Ciencias de la Educación participó como directora la magister en Sociología, Paula Helena Mateos, mi codirectora, Silvina Nacif, doctora en Geofísica y Patricio Busto de Seguridad e Higiene”, aclaró Soler.
En ese proceso, ella destacó el acompañamiento institucional recibido para desarrollar la investigación y convertir los resultados en herramientas útiles para la gestión universitaria. Según explicó, el trabajo conjunto permitió que la información obtenida fuera socializada con las facultades para fortalecer las políticas de prevención desde una mirada situada.
La investigación se desarrolló en el marco de una Beca de Estímulo a las Vocaciones Científicas del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), un programa destinado a promover la formación en investigación de estudiantes de grado de las universidades públicas argentinas.
Para la becaria, estas iniciativas representan mucho más que un apoyo económico. "Son una puerta de entrada a la investigación. Permiten formarse junto a especialistas, dedicar tiempo a producir conocimiento y abordar problemáticas que tienen un impacto directo en la sociedad", afirmó.
Finalmente, Soler subrayó que este respaldo institucional resulta clave para impulsar investigaciones con impacto social. "Generar conocimiento público y situado no es un gasto, sino una inversión para la universidad y para toda la comunidad. Este trabajo fue posible porque hubo apertura, escucha y compromiso de muchas personas que entendieron que esta mirada educativa podía enriquecer las políticas de prevención sísmica de la UNSJ".
Fotografía: FFHA