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"El Zapatito de cristal de cenicienta”, reconocido en un certamen internacional

Logró ganar la medalla de oro, en un nuevo concurso.

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La UNESCO declaró al 2014 como el año de la cristalografía, con el objetivo de resaltar la importancia que tienen los cristales en nuestra vida ya que forman parte de nuestro alrededor. En consonancia con este reconocimiento, la Asociación Argentina de Cristalografía organizó, ese mismo año, el primer Concurso de Crecimiento Cristalino para colegios secundarios. En tanto, el año pasado se realizó su 2º edición y la Escuela Industrial “Domingo Faustino Sarmiento” participó con proyectos de alumnos de 4º, 5º, 6º y 7º, de las modalidades “Industria del Proceso” y “Química”. Las docentes Viviana Mercado, profesora de Química y Mónica Oto, técnica Química, fueron las encargadas de acompañar a los alumnos. Los proyectos presentados fueron “El zapatito perdido de cenicientas”, “Cristales, la joya de la química”, ambos resultaron ganadores, “Imitando la naturaleza, formación de geodas artificiales”, “Homenaje”, “Policristal de KDP”, “Atrapando sueños en un cristal”, “Viaje a través de cristales”, “Coloreando cristales” y “Descubriendo estrellas”, obtuvieron menciones especiales. Por otra parte, la Escuela Industrial, también se presentó en un certamen internacional en representación del país junto a otros establecimientos escolares, que se desarrolló durante diciembre. El Instituto preuniversitario fue distinguido nuevamente con el proyecto “El zapatito perdido de cenicientas” obteniendo la medalla de oro. En segundo lugar quedó una escuela de Singapur y el tercer puesto lo obtuvo una institución de Buenos Aires. “El zapatito perdido de cenicienta” Fue realizado por Lourdes Díaz, Candelaria Molina y Mateo Martínez, y resultó ganador en la categoría “Mejor policristal de alumbre de potasio y creatividad artística”. La idea fue representar el zapatito de cenicienta, ya que es de cristal, y para ello usaron como solución alumbre de potasio. El trabajo estuvo dividido en dos partes: lo primero fue diseñar el zapato, realizado con alambre y forrado con hilo de algodón. Se le dio la forma y, en la segunda parte, lo sumergieron en una solución sobresaturada de alumbre de potasio, que fue el reactivo usado. Este proceso se realizó durante tres semanas, de esta manera lograron que los cristales crecieran y recubrieran el zapato. El jurado les reconoció, además del trabajo con los cristales, la creatividad en cuanto al diseño y la presentación cuando les tocó exponerlo en el certamen final.