Germán Poblete, referente en climatología de la provincia, analizó las probabilidades de nevadas en cordillera y cómo este fenómeno oceánico podría mitigar la sequía que afecta a la región desde hace más de una década.
El fenómeno de "El Niño" es, fundamentalmente, una cuestión de ritmo térmico en el Pacífico ecuatorial. Según explica el Dr. Germán Poblete, este proceso de sobrecalentamiento de las aguas superficiales no es un dato menor para la geografía local: dado que el Océano Pacífico constituye casi el 50% de la superficie terrestre, lo que sucede en sus aguas altera inevitablemente la dinámica atmosférica global.
Para San Juan, la llegada de "El Niño" se traduce en una palabra clave: esperanza. "Estadísticamente se ha demostrado que cuando hay un Niño, hay una mayor probabilidad de nevada en la cordillera, lo cual es vital para nosotros ante la megasequía que atravesamos desde 2010", señala el investigador.
¿Por qué este fenómeno favorece las precipitaciones níveas?
Poblete explica que "El Niño" funciona como un mecanismo debilitador del Anticiclón del Pacífico Sur.
Sin “El Niño”, el anticiclón se mantiene fuerte, aumentando la presión y bloqueando el paso de frentes y vaguadas hacia la cordillera.
Con la presencia del fenómeno, esa barrera de alta presión se debilita, permitiendo que los sistemas nubosos y precipitantes alcancen las altas cumbres sanjuaninas.
A pesar de las expectativas, el especialista aclara que los centros internacionales prevén que el fenómeno se manifieste con plenitud recién entre julio y agosto, aunque ya se perciben vestigios de su formación.
Temperaturas: ¿Un invierno más cálido?
Respecto a cómo se sentirá el frío en el llano, el Dr. Poblete advierte sobre el uso de los promedios estadísticos. Si bien la presencia de "El Niño" suele generar una anomalía positiva (temperaturas levemente por encima de la media), esto no descarta eventos de frío extremo.
"La media muchas veces es mentirosa porque oculta los extremos. Siempre vamos a tener temperaturas bajo cero", afirma Poblete.
El experto diferencia el clima general del invierno de las olas polares o subpolares. Estas últimas son fenómenos breves y extemporáneos que no dependen de "El Niño", sino de la complejidad intrínseca del sistema climático.
El misterio de las lluvias sorpresivas
Consultado sobre las recientes tormentas que alteraron el otoño sanjuanino, Poblete explicó que se debieron a "bajas segregadas": núcleos de baja presión fría que se desprenden de las corrientes de aire en altura.
"Son sistemas de diámetro pequeño, pero de gran desarrollo vertical. Al succionar aire húmedo de la superficie, generan una condensación violenta que deriva en tormentas y granizo, tal como sucedió en las últimas madrugadas", concluyó el climatólogo, destacando la imprevisibilidad que caracteriza a la atmósfera regional antes del inicio formal del ciclo invernal.