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A 82 años del terremoto del 44

Construcción sismorresistente: qué se puede y qué no se puede hacer

Los nuevos sistemas de construcción ganan cada vez más terreno en la provincia, aunque la delantera todavía la tiene la construcción tradicional.

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Lejos de quedar en el olvido, el terremoto del 15 de enero de 1944 sigue marcado a fuego en la memoria de sanjuaninas y sanjuaninos, que a fuerza de experiencia, aprendieron que si se trata de cuidar vidas, hay que respetar las normas de construcción.

La llegada de nuevos sistemas de construcción, que permiten llevar adelante una obra en mucho menor tiempo y con costos diferentes, abre el interrogante sobre lo que está permitido por la ley y lo que no. Consultado sobre el particular, el director del Instituto de Materiales y Suelos de la Facultad de Ingeniería, Sergio Yazzar, es categórico al sostener una afirmación: “Se pueden hacer muchas cosas, pero lo que no se debe hacer, aunque muchos sostengan lo contrario, es construir con adobe”.

Yazzar fundamenta su expresión en un dato. “Los edificios que colapsaron en el terremoto del 44 y que cobraron tantas vidas, estaban construidos con tierra. El adobe es un material crudo y por lo tanto, no reúne las condiciones para una construcción sismorresistente”.

Acerca de las nuevas modalidades de construcción no tradicional que se utilizan cada vez más, el profesional explicó que “tanto el sistema Cassaforma como el sistema Steel Frame están aprobados para su utilización”.

En el primer caso, se trata de  sistema constructivo que utiliza paneles prefabricados de Poliestireno Expandido (EPS) con mallas de acero, los cuales se revisten con hormigón proyectado (shotcrete) para formar estructuras monolíticas, sismorresistentes y con excelente aislamiento térmico y acústico.

En el segundo caso, se trata de un sistema constructivo moderno y eficiente que usa perfiles de acero galvanizado liviano para crear la estructura (esqueleto) de edificios, reemplazando al hormigón y ladrillo, permitiendo construir rápido, de forma sostenible, con gran resistencia sísmica.

“En la provincia de San Juan -informa Yazzar- la norma vigente para construcción es la INPRES-CIRSOC 103, aprobada en 2018”.

Cabe destacar que en 2020, la Cámara de Diputados de San Juan aprobó la incorporación de la reglamentación de sistemas de aislación sísmica al Código de Edificación de San Juan. El objetivo de esta medida es que en caso de que ocurra un sismo en la provincia, se reduzca la cantidad de energía que pasa del suelo a la estructura de los edificios. Esto resulta trascendental para las futuras construcciones en altura de la provincia.

A su vez, la utilización de los aisladores sísmicos, tendrá un impacto en lo humano, social, técnico y económico. En caso de un evento sísmico de magnitud, los aisladores colaborarán en proteger vidas humanas, reducir el daño estructural, proteger los contenidos de los edificios, asegurar la continuidad ocupacional luego del evento sísmico, reducir el pánico de sus ocupantes, promover el uso de nuevos materiales y técnicas en la construcción, promover el desarrollo inmobiliario aumentando la altura de los edificios y aumentar el rinde de los terrenos debido a la consideración anterior.

 

 

 

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